Tradiciones

Moros y Cristianos en Mojácar

Las tradiciones, leyendas y costumbres que han forjado la historia de Almería tienen su máximo exponente con las fiestas populares. Una manifestación de la cultura de cada pueblo que en el caso de Almería, tiene más de un centenar de celebraciones populares vinculadas no sólo a la propia religión sino también a elementos como el agua, el fuego, el campo, los animales y los productos de la tierra.

Si pensamos en fiestas con fuego, en Almería, la mayoría de las fiestas están acompañadas de fuego debido a la tradición pirotécnica e influencia de los levantinos a partir de la repoblación y la época de la minería. Lanzamiento de cohetes, fuegos artificiales, barrenos y tracas es lo más corriente y popular. Entre sus fiestas singulares destaca la “Zorra”, un espectáculo pirotécnico relevante en algunas fiestas de la provincia como en las comarcas del Andarax y Levante.

Los fuegos artificiales y tracas de cohetes ocupan un lugar importante en las fiestas de toda la provincia de Almería. Por ejemplo, en la Feria de Agosto de la capital, su último día se cierra con un espectáculo pirotécnico en el Paseo Marítimo. Pero si hay una traca espectacular, esa es la del Cristo de la Luz en Dalías. Donde numerosos cohetes explosionan a la salida y entrada en el templo mientras explosiona un espectáculo de luz, fuego y sonido sin precedentes, para finalizar los actos con la traca.

Agua y fuego, elementos que centran tradiciones y fiestas

También son destacables en relación con el fuego las Hogueras de San Juan, una costumbre Mediterránea que se celebra junto al mar ó tradiciones como ‘Los Humarrachos’ en Berja, las Hogueras de San Antón o la Noche de las Lumbres, en la víspera de San Antón y San Sebastián. Estas celebraciones consisten en grandes hogueras en las calles con fuegos, juegos, música y comida para los asistentes. Aunque la tradición está menos extendida también encienden hogueras en honor a Santa Lucía, continuando el evento en lugares como Purchena donde se mantiene la costumbre de saltar el fuego con cañas largas y resistentes creándose en torno a la lumbre un ambiente de juego ancestral y emoción entre los asistentes.

La rambla de Rágol también es testigo durante las fiestas de San Agapito en agosto de un estruendoso ruido por los barrenos que explosionan durante el recorrido de la procesión. En Abla también podemos asistir al espectáculo de los barrenos en la rambla durante el traslado de los Santos Mártires.

En numerosos lugares la quema de la Sardina para poner fin a los días de Carnaval señalando por su importancia el ‘Entierro de la Sardina’ en Cuevas de Almanzora y en la capital. Al finalizar la Semana Santa también encontramos el fuego en momentos puntuales como la “Quema del Judas”, muy extendida por los pueblos del Almanzora, aunque también se mantiene la costumbre en lugares aislados de Filabres o el Andarax como Sorbas, Senés, además de los más populares de Urrácal, Somontín y Lúcar.

El Domingo de Resurrección, en la plaza de los pueblos se confecciona una especie de huerto con ramas de olivos, álamos y adelfas, y en el centro un tronco de árbol alto sobre la que se cuelga un monigote simulando el Judas. Al producirse el encuentro entre la Virgen y el Resucitado suenan las campanas, se lanzan cohetes, suena la música y se prende fuego al muñeco.

Si el fuego tiene gran importancia en el ciclo festivo almeriense, el agua está adquiriendo un gran protagonismo en la concurrida y ambientada ‘Noche de San Juan’. El agua durante esa noche es el símbolo de renovación y ayuda, siempre que se uno se lave la cara en la media noche para alejar los males e iniciar un nuevo ciclo de salud y prosperidad. Las playas del litoral almeriense se iluminan con numerosas hogueras de purificación y alejamiento de los peligros cotidianos, donde se aprovechan los vecinos para quemar los enseres viejos, renovar ilusiones y pasar una tarde-noche entre familiares y amigos en jornada gastronómica y de diversión generalizada. Las playas de El Zapillo en Almería, Aguadulce, Roquetas de Mar, Garrucha y tantas otras que consiguen concentrar a muchos jóvenes en torno a la hoguera y la barbacoa. También continúa la tradición de lavarse los ojos y la cara en las fuentes de la mayoría de los lugares de interior con peticiones para la mejora social o particular y mejor suerte en la salud y el amor, como por ejemplo en la balsa de Cela, Tíjola.

También es una noche propicia por el misterio que encierra la tradición, el pedir agua y vida para los animales y los campos. Y con el mar y su riqueza la Virgen del Carmen es la guía y seña de los marineros buscando protección y abundantes capturas para la supervivencia. Con el gesto simbólico de lavar los ojos, la cara y las manos estamos pidiendo suerte, mucha salud y emociones amorosas. Procesiones marineras con la imagen, los barcos y pescadores como protagonistas singularizándose en Pescadería y El Alquián, Garrucha, Palomares, Aguadulce, Roquetas, La Isleta del Moro, Níjar y un largo eccétera.

Tradiciones y costumbres en el mundo rural

La mayoría de las tradiciones rurales están relacionadas con el campo, la agricultura y los animales. Como fin último, dar las gracias por la abundancia de las mismas y prevenir de plagas y otros desastres naturales. Estas manifestaciones comerciales relacionadas con la fiesta las encontramos en la provincia con la fiesta de la vendimia en Laujar,  de la cerreza en Chirivel, las setas en Sierro, los días de la fritada en Suflí y la fiesta del Jamón en Serón.

Las romerías, con su componente lúdico y también religioso, son otra manifestación de la forma de ser del pueblo almeriense. En la capital está adquiriendo solera y relevancia la romería de la Virgen del Mar a Torregarcía, considerada como la fiesta de todos los almerienses para recordar la aparición  de la imagen del Virgen en 1502 en playa de El Alquián. De las más de cien romerías que se celebran en la actualidad, destacan por su historia, tradición y singularidad, la Romería de Huebro, relacionada con la tradición del enfrentamiento entre los musulmanes y los cristianos recordando la época del levantamiento de los moriscos del lugar.

La más conocida fuera de los límites provinciales es sin duda la Romería de la Virgen del Saliente de Albox,  celebrándose los actos religiosos y lúdicos en su magnífico santuario  situado en el monte Roel, construído en el siglo XVIII.

Pero si hay alguna procesión-romería que despierte pasiones, sueños y alegrías tenemos que pensar en el Cristo del Bosque en Bacares, con la llegada por los caminos comarcales de numerosos peregrinos en grupos familiares tan devotos y amantes de su Cristo, la bajada de la imagen, promesas variadas y la procesión multitudinaria configuran un paisaje entre los festivo y la religiosidad profunda.

Y la singularidad de una romería, parecida por sus características históricas a la de Andújar, la Romería de la Virgen de la Cabeza, al Cerro de Monteagud de Benizalón, en la Sierra de  Filabres. Importante y de gran fervor popular en la provincia. Otras romerías de interés comarcal o local son las marineras de Adra, Garrucha, La Isleta del  Moro, Almería, o las de interior  como las de San Isidro, Virgen de Fátima o San Marcos en numerosos lugares, aunque merecen mención especial las de Antas, Berja, la de “los tres pueblos” al santuario de Tices y las de nueva creación en los términos de Cuevas, Pulpí y Vícar.

Pero para tradiciones arraigadas en la provincia están las fiestas de Moros y Cristianos, en las que se realiza una recreación de las antiguas luchas entre musulmanes y cristianos, siendo el vestuario uno de los elementos más elaborados y sorprendentes. Destacan las de dos pueblos totalmente distintos, uno en la costa, como es Mojácar y otro al pie del Calar Alto, como es la Villa de Gérgal, donde en el mes de enero, las tropas de moros y cristianos rinden tributo a su patrón San Sebastián. No obstante, esta fiesta también se celebra en el Levante y Poniente almeriense y en casi todas las comarcas del interior. Parecida temática poseen los Juegos Moriscos de Aben Humeya, celebrados anualmente en Purchena en el mes de Agosto. Unos juegos de gran tradición y peso deportivo y sobre todo, cultural.

Cabe destacar también el Día de la Cruz, celebrado a comienzos de mayo así como el Jueves Lardero o la festividad del 15 de Agosto, donde numerosos pueblos de la provincia, celebran sus fiestas grandes, reuniendo a todos sus vecinos  con los emigrantes que un día tuvieron que dejar su pueblo.

El santoral en Almería es rico en leyendas. El antedicho San Indalecio es el patrón de la ciudad y sus restos vinieron a descansar a Almería después de siglos en la abadía de San Juan de la Peña, en Huesca. San Indalecio fue uno de los Siete Varones Apostólicos, evangelizadores de Andalucía, quienes, según viejas tradiciones recogidas en escritos mozárabes, acompañaron a Santiago el Mayor en la evangelización del sur de España a mediados del siglo primero. Otro santo presente en Almería es San Valentín, cuyos restos se creen ocultos en algún lugar de la catedral, si bien este honor le es disputado por la iglesia de San Antón, en Madrid y la abadía de Terni, en Italia.

Estas son tan solo unas pinceladas de las tradiciones y costumbres que forman parte del variado calendario de fiestas de la provincia.

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