Filabres

En el corazón de Almería, donde las agrestes montañas anuncian la llegada del desierto se encuentra la Sierra Filabres Alhamilla. Principal macizo montañoso de la provincia que rompe la imagen de los bosques típicos mediterráneos. La variedad cromática de sus paisajes van desde el blanco más puro hasta la gama de verdes, grises y ocres, que nos muestran las cumbres de la sierra, el desierto o el mundo subterráneo del karst en yesos.

Existe un amplio valle, en el que se ubican once pueblos, donde podemos encontrar calles llenas de tradición que guardan lo que antaño fue un prospero pasado minero, ganadero, y que en la actualidad reconfortan al viajero, abriendo ante sus ojos un paisaje peculiar y lleno de contrastes.

A lo largo de su territorio se distribuyen yacimientos arqueológicos que aparecen en la sierra, valles y cuencas fluviales que demuestran la importancia de la Comarca para el hombre en la prehistoria. Los primeros vestigios humanos se remontan al paleolítico con ejemplos como la Piedra de la Romana en Castro o el asentamiento neolítico de la Cueca de la Mora en Uleila del Campo. Los restos de eras, norias, molinos, acequias, testigos del pasado frente al Observatorio del Calar Alto o la Central Solar en Tabernas, símbolos del futuro.

A eso debemos añadir su gran valor como refugio para multitud de animales y plantas que han encontrado en este “oasis” un lugar adecuado para sobrevivir frente al rigor y hostilidad del medio circundante.

Alcudia de Monteagud

A menos de una hora de la capital se llega a Alcudia de Monteagud, un pueblo de casas blancas y calles estrechas y laberínticas que nace en pleno corazón de la sierra de Filabres. Alcudia significa en árabe el monte y es precisamente desde lo alto del cerro donde nos encontramos con una de las mayores eras empedradas de la provincia de Almería y con una panorámica impresionante del valle de Tahal y de casi toda la sierra. Conocido en la Edad Media como Montahur, el actual cerro de Monteagud, es lugar de perigrinación para los devotos de la Virgen de Monteagud.

En Alcudia podemos observar un fenómeno que no es exclusivo de los Filabres, pero que tiene aquí una de sus manifestaciones más espectaculares: la sucesión interminable de muros de piedra que cubre las montañas desde la base hasta las cumbres más altas y escarpadas a lo largo de kilómetros y kilómetros. Son miles de hectáreas construidas con un esfuerzo y un derroche de trabajo inimaginables. El origen de esta obra inmensa de transformación del medio natural en un medio profundamente alterado y humanizado era desconocido hasta hace poco.

 

 

 

Benitagla

Benitagla, blanca y de teja, te invita a vivir alejado del mundanal ruido, transportándote por sus rincones a tiempos lejanos en los que, al igual que hoy, el árbol de la plaza era el centro neurálgico del municipio.

Benitagla perdió su pulso, como tantos otros pueblos de Almería y de Andalucía, tras aquella guerra civil de los moriscos y desde entonces ha sabido conservar lo más profundo de la belleza, la sencillez de sus formas y una cultura auténtica.  

Benizalón

En medio de una naturaleza, Benizalón descansa entre montañas y bajo un mirador natural desde el que se divisan las Sierras Nevada, de Gádor, Alhamilla, Cabrera, Almagrera, de María y de Segura.

Atrae de su perfil, las calles amoriscadas de un pueblo tranquilo que trae a la vista el casi permanente recuerdo de la Andalucía árabe y la de sus sucesores. Sus rincones y su iglesia, de torres construidas sobre el antiguo minarete y artesonado mudéjar, delatan el pasado morisco de las entrañas de esta sierra cargada de parajes y rincones sorprendentes. Entre los lugares con tradición y valor histórico encontramos el Despoblado de Belemina, una pequeña Iglesia y las típicas calles llenas de historias y vivencias.

Los pueblos del desierto

Castro de Filabres tiene su origen en un campamento de la reina bereber Al Kahima, quién llegó al término Castro desde el norte de Africa huyendo de las tropas del Islam que se extendían por las tierras del Mediterráneo sur.

Cal, pizarra y tejas caracterizan también este pueblo alegre en el que sus adornados rincones engalanan las ventanas y terrazas. En los aledaños de Castro de Filabres se encuentran los restos de un castillo medieval, el cual junto a varios molinos harineros, recuerdan la época más esplendorosa que vivió el municipio de Castro.

En la cumbre de Sierra Alhamilla se encuentra uno de los más espectaculares y bellos de la provincia, Lucainena de las Torres, un día llamada de las Altas Torres y de las Siete Torres. Lucainena es un pueblo de origen romano que vive actualmente un proceso de expansión basado en el turismo rural como actividad principal pero a la que le acompaña una rica propuesta gastronómica y  una interesante oferta de vino propio.

A casi de mil metros de altura, elevado sobre bancales cargados de almendros, la cal y la pizarra nos muestra Senés un pueblo que sube estrechando su planta hacia las cimas de la sierra. Las proximidades de Senés tienen una importante riqueza arqueológica en el despoblado de Cuesta Roca, en el Cerro del Mortero, en el Cortijillo. Senés, abierta hacia el Campo de Tabernas, es un auténtico balcón sobre el desierto y un pueblo que sorprende en algunos rincones por sus casas sólidas y macizas y por una muy bella plazoleta de la Iglesia, de estilo mudéjar y reparada en el XVI por los repobladores que llegaron al pueblo tras la expulsión de los moriscos.

En el corazón de la provincia de Almería se encuentra uno de los más impresionantes municipios de Europa, el término en el que se encuentra el más famoso desierto europeo, el de Tabernas. Un territorio conocido por su singular paisaje lunar que ha servido en multitud de ocasiones de plató de películas de cine, videos musicales, anuncios y documentales.

El llano entre Sierra Filabres y Sierra Alhamilla que tanto entusiasmó al director Steven Spielberg y al interiorista Antonioni es una tierra vieja que ya tuvo núcleos de población en el Neolítico y cuyo paisaje ya era árido cuando se construyó el castillo que había sido residencia de Muhammed ‘El Zagal’.

Unas características que han hecho que en Tabernas se rueden más de trescientas películas y que Almería fuera durante muchos años, punto de encuentro de directores, actores, cámaras y focos que llenaron nuestras calles de glamour hollywoodiense.

Sin embargo, Tabernas es algo más que los recuerdos de película. Es un pueblo que mezcla caserones antiguos con su castillo-fortaleza, la iglesia parroquial y su ayuntamiento, con uno de los principales centros de investigación científica español, la Plataforma Solar.

Enigmática Tahal

En la vertiente norte de la Sierra y  camino a las canteras del mármol, Tahal presenta el característico aspecto morisco de pueblo blanco de tejados rojos. Una visión espectacular desde el balcón del Collado García, con el Cerro Jerez el punto más alto de este pueblo que está ya a más de mil metros de altura.

Tahal ha sido la capital histórica de la comarca y un pueblo con rasgos majestuosos que se dejan notar en su iglesia, en el castillo y en impresionante balconada del Pretil, desde donde se divisa una preciosa vista sobre la ladera.

Molinos harineros, un horno de teja y dos telares sumaron siempre su producción a la corta pero buena agricultura y a la ganadería ovina y caprina. En la actualidad Tahal despunta como uno de los destinos más completos de turismo rural de la Comarca, tanto por su campo y su naturaleza como por el encanto de un pueblo que sorprende por su urbanismo en general y, en lo particular, por su castillo y su iglesia.

En lo alto de Sierra Alhamilla, dominando el desierto y el perfil de la Sierra de los Filabres se vislumbra Turrillas, un pequeño pueblo blanco en el que destaca la enorme torre de iglesia.

El pueblo de Turrillas volvió a retomar el pulso de su historia cuando, el pasado siglo, la minería del hierro llevó al pueblo la mayor animación que ha conocido y hasta el ferrocarril que unía sus bocas de mina con Aguamarga, donde era embarcado. Fue la época dorada del pueblo, la que pareció indicar que el siglo XX iba a cambiar el curso de su historia, aunque la Primera Guerra Mundial enterró, junto a millones de europeos, la ilusión en una minería, que empezó a remitir. Hoy Turrillas trabaja por resurgir con el turismo rural y naturista de entre las poblaciones que salpican el Desierto de Tabernas y Sierra Alhamilla.

 

Velefique y Uleila del Campo

Encerrada entre los llanos áridos de Tabernas y la inmensidad de Filabres se levanta Uleila del Campo. Un pueblo bonito, cuidado y animado alrededor de la  Plaza de los Álamos. Uleila es un pueblo cargado de personalidad desde su misma entrada en el que destacan su templo parroquial y sus calles estrechas y empinadas que se unen la popular y ambientada plaza de los Álamos con la recoleta plaza de la Iglesia.

Velefique es uno de los pueblos que más historia encierra en Almería, un pueblo cargado de presencia musulmana que ha entrado de lleno en la historia misma del Islam. Velefique fue un pueblo destacado durante la dominación árabe. Refugio en el siglo X de la secta jarichí, que huía de Córdoba y que marcó la vida del pueblo y sus creencias. También fue cuna de uno de los más representativos santones del Islam, el poeta Sidi Abuh Ishaq Ibrahim y de Abul Barakat Ibn Alhavy que vivió más de un siglo y que alcanzó importantes cargos políticos y administrativos hasta ser asesor privado del sultán marroquí Abu Salin. Poeta y prosista a lo largo de sus 108 años de vida escribió una veintena de obras, entre ellas una historia de Almería.

Reducida a la ruina después de la represión sobre los moriscos, este pueblo fortificado, salió adelante gracias al cultivo de las moreras y la industria de la seda la principal actividad, junto a la ganadería caprina, del pueblo. La incomunicación fue, de todas maneras, su gran problema hasta la actualidad y a lo largo del siglo XX la emigración lo ha golpeado, como a otros tantos pueblos de la comarca que lucha por labrarse su futuro, a través del turismo rural y activo por sus parajes y campos.

Ver "Filabres-Alhamilla" y sus pueblos

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