Alpujarra

Nacimiento Río Andarax

En las faldas de Sierra Nevada, moteado por diminutos pueblos encalados en blanco se encuentra la Alpujarra Almeriense. Una comarca por la que discurre el Río Andarax y especies que han dado riqueza a esta zona como los parrales, el almendro y los cerezos.

En sus pueblos, que arañan las laderas, podemos ver campos de cultivo que suben por las laderas de la montaña  y que culminan en las frías cumbres de Sierra Nevada.

Su arquitectura hace de la Alpujarra un lugar único. Muchos de estos hitos, como el cultivo en bancales, el urbanismo y la arquitectura, tienen impregnados en sí, el paso del asentamiento árabe por esta Comarca.

Los topónimos de muchos pueblos nos hablan de esa presencia durante más de siete siglos. Algunos califas granadinos, como El Zagal o Boabdil pasaron por sus tierras. En 1.568 una nueva revuelta liderada por el morisco Aben Humeya hizo correr la sangre por las Alpujarras, siendo la batalla más relevante la de Guarros, cuando las tropas cristianas acabaron con 4.000 moriscos.

Hasta la implantación en esta comarca de industrias mineras y el cultivo de la  llamada uva de Ohanes, ambos hechos sucedidos en el siglo XIX, esta comarca no volvió a tener la pujanza de antaño, y a partir de ese momento los bancales volvieron a estar reverdecidos y pujantes de colorido.

Alhama de Almería

Para conocer la Alpujarra en estado puro, nada mejor que adentrarnos en sus pueblos blancos que salpicados sobre la sierra, formando un conglomerado que ha sabido mantener, con el paso de los años, su esencia intacta.

Los antecedentes históricos de Alhama de Almería se remontan a la época romana. Aunque si algo caracteriza a esta población es que ha sido durante siglos, el lugar de entrada a Las Alpujarras en la provincia Almería. El patrimonio andalusí que existe en esta villa está relacionado con el agua, bien por la utilidad medicinal en los baños, bien para su aprovechamiento en la agricultura.

La prosperidad proveniente del aprovechamiento minero de Sierra de Gádor y la explotación de la uva de mesa, provocaron un engrandecimiento de la localidad, que vio como se levantaban excelentes mansiones de ricos propietarios, como las de Santiesteban, Paniagua, Los Porras, o la más famosa: Los Caballitos; que recibe este nombre por los "grifos" animales fantásticos de influencia oriental que adornan el edificio.

 

Ohanes y Canjáyar

Los primeros vestigios de la presencia humana en Ohanes son en el Neolítico. En época romana, hubo presencia por la proximidad a la calzada romana Gádor-Abla-Fiñana-Guadix. Los primeros árabes que llegan a la zona de Ohanes vivirán continuamente en guerra con los muladíes, hispanos convertidos al Islam. Una batalla que se paraliza en enero de enero de 1.492 cuando finaliza la Reconquista en favor de los Reyes Católicos firmándose las Capitulaciones. Ante el incumplimiento de éstas, los moriscos de la Alpujarra se levantan en varias ocasiones, siendo el levantamiento más importante el de 1.568 -1.570, donde los moriscos son liderados por Aben Humeya y, posteriormente por Aben Abó. Finalmente y por orden de Felipe II, los moriscos son desterrados de la Alpujarra a otros lugares de Castilla.

Pero no fue hasta doscientos años después como la población de Ohanes va incrementándose con trabajadores que viajan hasta este municipio para dedicarse a la industria textil y a la agricultura. Una industria en la que el cuidado y desarrollo de la uva ha desempeñado un papel fundamental.

Canjáyar fue durante el siglo XIV f cabecera de la Taha Nazarí de Lúchar y en su término se desarrollaron algunas de las batallas más cruentas de la guerra de las Alpujarras, en las que intervinieron los marqueses de Mondéjar y de Vélez. Siglos más tarde, durante el XIX Canjáyar fue un centro comercial y agrícola importante, constituyéndose incluso, como sede de su partido judicial en 1.834 por Real Decreto de la reina Isabel II.

Entre 1.860 y 1.885 fueron de una gran prosperidad para el pueblo, sev construyeron las mejores viviendas y el pueblo se convirtió en toda una muestra de señorío.

En la actualidad, hay una gran dedicación hortícola produciendo, sobre todo, judías de variedad ‘elda’ a la que se suman el cultivo del olivo, siendo uno de los principales pueblos productores de aceitunas. De cualquier forma continúa el cultivo del parral, aunque se están introduciendo distintas variedades de uva, como la uva sin pepita.

 

Padules, Almócita y Beires

Padules recibe su nombre de los manantiales que fluían al sur de la población, ya que su nombre significa pequeñas lagunas. Esta población de origen hispano-romano, formó parte de la Taha de Lúchar en el siglo XIV. En el mes de mayo de 1.569, Don Juan de Austria se instala en el municipio con el fin de terminar con el levantamiento de los moriscos, cuya rendición total se firma en Fondón. Después de la expulsión de los moriscos, Padules se repuebla con colonos de Castilla, Levante, Extremadura y del resto de Andalucía.

Situado en una hondonada entre las faldas de Sierra Nevada y la de Gádor y dominada por el morrón de La Lagunilla y por el Puntal de los Pájaros se encuentra el municipio de Almócita. Esta localidad se dividide en tres parajes: el Barrio Bajo o de la Judería, las Espeñuelas y el Secanillo de la virgen. Almócita encierra en su casco urbano la arquitectura morisca mejor conservada de la provincia.

Otro de los aspectos a destacar del municipio es la minera del plomo desarrollada durante el siglo XIX. En la actualidad se puede contemplar las ruinas de las minas de Pandora, la Minilla, las famosas minas de la Solana ubicadas en el cerro del Capitán y la cantera de pizarras que se utilizaron para revestir los techos de las antiguas fundiciones de plomo.

Desde el pueblecito alpujarreño de Beires se obtienen unas de las mejores vistas sobre el valle de Andarax e incluso sobre el mar mediterráneo, si el día amanece claro.

Su principal fuente de riqueza era la agrícola, especialmente la uva de mesa, almendras y el aceite. Su vega es regada por las excelentes aguas de las fuentes de la Pileta del Castillo y la Tejera. Además en las fuentes de Cufría y Alba, cuyas aguas, aparte de excelentes, son abundantes. Como en toda esta parte de la sierra, también existían yacimientos de hierro, situado en la cumbre de la misma, que fueron explotados a principios de siglo. Las minas de rosario, la palmera, San Bernardo, Virgen de Tices y algunas otras proporcionaban el mineral que posteriormente se transportaba por cable aéreo a la estación de ferrocarril de Doña María y Ocaña, trasladándose luego a los embarcaderos de la ciudad. Estas importantes minas se dejaron de explotar allá por los años sesenta.

Fondón

Las tierras de Fondón han estado pobladas desde el año dos mil antes de Cristo. En el denominado Cortijo de las Paces tuvieron lugar las Negociaciones de la Sumisión, en las que estuvieron presentes Don Juan de Austria, el Marqués de Mondejar, el capitán conocido como Abaquí y los emisarios de Aben-Aboó. Tras la rebelión de los moriscos y la posterior expulsión de estos, don Alfonso de Frías a las órdenes de Felipe II, repobló Fondón en 1568 con cristianos viejos procedentes de Castilla. Esta zona, conocida antiguamente con el nombre del Llano Andarax, está compuesta por los municipios de Fondón, Fuente Victoria, y Benecid (antes llamado Cobda y Presidio).

Fuente Victoria se encuentra entre las localidades de Fondón y Laujar de Andarax. Por sus llanas tierras discurre el Río Andarax en su curso alto y los sistemas montañosos de La Sierra de Gádor y Nevada. A pesar de su tamaño concentrado, Fuente Victoria puede presumir de contar entre sus viviendas y edificios, con monumentos como la Casa Grande, la Casa de Fernando Hita y la Fuente de la Plaza Maestro Barco.

La hermosa villa de Laujar de Andarax, se considera la capital de la Alpujarra almeriense. Enclavada en el valle formado por Sierra Nevada y Sierra de Gádor y situada junto al nacimiento del río Andarax; en Laujar destacan sus fuentes y casa señoriales, así como su Iglesia mudéjar y su ayuntamiento de estilo barroco.

Centro de la comarca vitivinícola, en la población de Laujar se estableció el rey Boabdil, último monarca nazarí de Al-Andalus, tras la caída de Granada.

Durante siglos Laujar de Andarax ha sido famosa por sus actividades agrícolas, sus actividades ganaderas e industriales. Tierra del famoso escritor almeriense Francisco Villaespesa, Laujar destaca en la actualidad por su floreciente industria del vino.

Paterna del Río está dividida en cuatro barrios muy marcados, fruto del asentamiento musulmán: La Placeta, Barrio Alto, Barrio de Enmedio, Fuente del Castaño y Barrio de los Castillos. Durante la rebelión de las Alpujarras, en febrero de 1569, tuvo lugar en Guarros la victoria del marqués de Mondéjar sobre 4.000 moriscos sublevados. Tras la derrota, Aben-Humeya huyó a Paterna, y, acorralado por las tropas reales, saltó a la sierra, dejando en el lugar a su mujer, madre y hermanas, que fueron capturadas de inmediato. Acabada la guerra, Paterna fue repoblada con 100 vecinos, en su mayoría gallegos, quienes levantaron de nuevo la población.

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La Alpujarra más profunda

En el paisaje de la Alpujarra almeriense se alternan casas encaladas, cultivos en bancales, increíbles paisajes y pueblos del más puro sabor árabe, con calles estrechas y empinadas.

Uno de los municipios cuya orografía se caracteriza por sus serpenteantes formas, es el municipio de Alboloduy. Situado en el margen derecho del río Nacimiento, éste separa los dos macizos más importantes del municipio, formando uno de los parajes naturales más bellos de la zona.

Entre la arquitectura del municipio destaca la iglesia parroquial de San Juan Bautista.

Alcolea es una población situada a orilla del río de su nombre, segundo afluente en importancia del Río Grande de Adra por su izquierda; su imagen aparece envuelta entre olivos centenarios que se escalonan por las laderas. Aunque sus orígenes son inciertos, los vestigios más antiguos corresponden a la etapa neolítica. No obstante, la actual Alcolea se remonta al período del Al-Ándalus al menos en su configuración, nomenclatura y localización. Su nombre procede del árabe y significa "pequeño castillo" o "castillejo", y podría deberse a una torre de defensa que en su momento debió presidir la ciudad y de la cual en la actualidad sólo quedan vestigios.

La primera referencia cultural de Alicún, es la fuente termal, según Idrisi (geógrafo y cronista musulmán del siglo XII); en época musulmana se instalan termas sobre un manantial salutífero a continuación de los Baños de Alhama, llamados Al-Hammam Vexitan, que significa Baños de Huécija, que el historiador Alemany identifica con los de Alicún. A lo largo de la Edad Media el pueblo se inscribe como un barrio de Huécija, según el documento de donación de la Taha de Marchena a don Gutierre de Cárdenas (Duque de Maqueda) por los Reyes Católicos y será en el siglo XVI cuando a Alicún se le empiece a considerar um pueblo, configurándose como uno de los diez lugares que forman el Señorio de Marchena con capital en Huécija. Actualmente Alicún se configura como un pueblo tranquilo y agradable, conservando al cabo de cinco siglos su impronta musulmana, que aún apreciamos en las formas de las chimeneas como linternas orientales de un gusto y sencillez exquisitos.

Bentarique fue habitado en sus orígenes por descendientes del mítico Tariq, de ahí su nombre. Aunque su topónimo y su importancia vienen de la época árabe se cree que ya la habitaban otros pobladores anteriores a ellos. En su fisionomía son numerosas las viviendas tradicionalmente burguesas, sobresaliendo entre ellas el magnífico conjunto neoclásico de la plaza de San José.

Huécija es muy probable que el primer asentamiento cultural en la villa sea de origen romano pues esta se encuentra muy próxima al cerro de Marchena, donde se ha localizado restos de una antigua villa romana.

Los diez lugares que componían la taha de Marchena ahora convertida en señorío eran: Zodun (Alsodux), Alhabiati (Alhabia), Terque, Bentarico (Bentarique), Ylar (Illar), Alhama, Estancihun (Instinción), Rágol, Alicún (posiblemente un barrio de Huécija) y (Guezixa), Huécija que quedó como la capital y fue elevada a la categoría de villa junto con Terque, tras la desaparión de Marchena.

El primer asentamiento cultural de Terque es probable que se remonte a la Prehistoria cuyo poblado de cuevas milenarias se halla en el entorno que encontraron los ocupantes de los Millares, herederos de la cultura Neolítica. Pero antes de Terque fue Marchena, un cerro también conocido popularmente como cerro del Libro, de importancia estratégica será testigo directo y emplazamiento de sucesivas culturas a lo largo de los siglos.

Terque adquiere la categoría de Villa junto a Huécija y el resto son lugares; se puebla de hidalgos y surgen construcciones de nuevo estilo, que aún sobreviven, como las casas de los Santiesteban, los Paniagua y los Porras.

El último de los pueblos de la Alpujarra Almeriense es Bayárcal, una población próxima al Puerto de la Ragua y situada entre los ríos de Bayárcal y Paterna. Bayárcal es el pueblo de mayor altitud de la provincia Almería. Entre sus monumentos destacan la Iglesia parroquial de San Francisco Javier, una construcción que fue destruida durante la rebelión de los moriscos de la Alpujarra y reconstruida a fines del mismo siglo por el arzobispo de Granada. En tiempos de los moriscos fue una alquería integrante de la Taha de Andarax.

Cierran los municipios que componen la alpujarra almeriense Alhabia, Alsodux, Illar, Instinción, Santa Cruz y Rágol.

Ver "La Alpujarra y sus pueblos"

Panorámica de la sierra, Entrada a Padules, Panorámica pueblo alpujarreño, Puente de Alhabia, Detalle de un árbol nevado, Ayuntamiento de Berja, Ohanes, Fuente Victoria, Paisaje de Terque