Almanzora

Panorámica de Bacares

El Almanzora es una de las Comarcas en las que han convivido multitud de civilizaciones. Este crisol de culturas, ha dado como resultado además de un rico patrimonio, una variada artesanía, basada en el mármol desde su antigüedad.

El mármol de la comarca se ha utilizado en monumentos tan destacados como la Alhambra de Granada, La Mezquita de Córdoba o el Monasterio de El Escorial. Pero además del mármol, en Tíjola, Serón y Albox destaca otro tipo de artesanía: la cerámica y la alfarería de tradición centenaria.

La artesanía de la madera en la comarca tiene a Pedro Gilabert como su máximo exponente.

El trabajo con el esparto también ha sido uno de los oficios tradicionales en el Valle del Almanzora y durante los últimos años se le ha impulsado mucho en Serón. Podemos encontrar botelleros, cestos y todo tipo de objetos de esparto para la decoración del hogar y con el sello de la artesanía de la zona.

Albanchez, Albox y Alcontar

Por razones de tipo histórico, lingüístico, etnográfico y climático, esta comarca se ha forjado a lo largo de los años como una zona de transición entre las comunidades andaluza y murciana. Característica que ha marcado, en muchos casos, la historia de sus pueblos.

El municipio de Albanchez está situado en la comarca del Medio Almanzora, en las estribaciones septentrionales de la Sierra de los Filabres y al oeste de la Sierra de Damián.

Al margen del núcleo urbano, Albanchez tiene varios poblaciones más pequeñas como El Barranco del Infierno, Los Borregos, Los Calesas, La Carrasca, La Fuente del Tío Molina, La Hoya de la Zarza, Los Jeromos, Los Molinas, Los Morillas, La Palmera, La Piedra de Zahor, La Tía Lucía y Los Utreras.

La villa de Albox, situada en el centro de la cuenca del río Almanzora, en la zona norte de la provincia,

Albox está compuesto por su núcleo urbano y pedanías como El Saliente, Las Pocicas, Llano de los Olleres, Llano del Espino, Llano de las Ánimas, Locaiba, El Madroño, Los Marcelinos, Rambla de la Higuera, Los Navarretes, Los Galeras, San Roque, Aljambra y algunos otros situados en las zonas menos accidentadas, de más fácil acceso y comunicación.

La parte norte del municipio, más elevada, está cruzada por las estribaciones de la Sierra de las Estancias, con alturas que llegan a los 1.500 metros en la cumbre del Saliente, en cuyas laderas se alza el monte Roel, coronado por el santuario de Nuestra Señora de los Desamparados, la Virgen del Saliente.

El Pueblo, La Loma y el Barrio Alto son los tres barrios que configuran una villa cuyas calles y edificaciones demuestran el pragmatismo, tan comercial, de sus gentes. De ahí la estructura de ciudad de muchos rincones y comercios.

El término municipal de Alcóntar, cruzado por el río Almanzora, es una de las poblaciones con más encanto del Valle del Almanzora. Entre sus pedanías destacan Níjar, Los Blánquez del Sauco, Las Carboneras, El Castillo, Los Tres Morales, Los Pulgas, Los Mínguez, Los Domenes, La Amarguilla, Los Sordos, El Prado, Los Santos, Los Marcos, Aldeise y La Manaca. Algunas de éstas resurgen de sus cenizas, y antiguos habitantes de la zona, sus descendientes o simplemente amantes de la naturaleza regresan para volver a ocupar los antiguos cortijos o construirse nuevas casas en la montaña a fin de disfrutar del maravilloso aire puro que se respira, sirviendo como escapada de la rutina diaria.

En esta zona de la Sierra de los Filabres existen numerosos afloramientos de agua, entre barranqueras y alamedas, en los que sobreviven numerosos restos de antiguos poblamientos, cortijadas y aldeas, que hoy resultan ideales para llevar a cabo una práctica muy de moda, el turismo rural y el senderismo. Alcóntar es un pequeño pueblo de calles serpenteantes con numerosas encrucijadas, que nos llevan a la pequeña plaza del pueblo, circular, en la cual se encuentra el Ayuntamiento y donde podemos encontrar una fuente, muy apreciada por los lugareños, en la que se puede disfrutar de unas frescas y cristalinas aguas que antaño procedían del arroyo del Sauco.

Arboleas

Aben Aljatib llama a esta villa Arboleas en su Descripción del Reino de Granada, traducida por Simonet. Este mismo autor, en su Diccionario de voces mozárabes, nos habla de un escritor árabe nacido en Arboleas en el siglo XIV, llamado Abu Ben Abdalacis Al Arboli, que escribió un tratado sobre los alimentos, cuyo original se conserva en la Biblioteca Nacional. Arboleas pasó a manos de cristianos en el año 1488, cuando, junto a otros pueblos del Almanzora, se rindió a los Reyes Católicos en el Real de Vera. Ganaron esta batalla las tropas de Lorca, que habían acudido en socorro de las hijas del Marqués de los Vélez, que temían un intento de rebelión de los moriscos del marquesado. Resuelto este problema, atacaron los de Lorca la Villa de Cantoria y, después de siete horas de combate, lograron romper la puerta del revellín. Acudieron en socorro de Cantoria los moriscos de Serón, Tíjola, Purchena, Cóbdar, Líjar, Albánchez, Tabernas y Benitagla y dieron alcance a los de Lorca cerca del lugar de Arboleas.

Algunas de las aldeas y caseríos diseminados por el término de Arboleas tienen nombres un tanto curiosos. Son, entre otros, los de Casablanca, Perla, El Prado, La Judea, El Campillo, La Cueva, San Roque, Los Higuerales y Limaria. Perla, la «Perla Preciosa». Del Arroyo Aceituno se dice que en el siglo pasado se pescaban sabrosas truchas en sus aguas cristalinas, que movían más de una docena de molinos harineros asentados en otras tantas aldeas sitas a lo largo de su curso. A la entrada del Medio Almanzora, Arboleas recuerda, por su propio nombre, la leyenda de aquella España que, se decía, un mono podía atravesar hasta los Pirineos sin tener que tocar suelo. Pero no es sólo leyenda. El nombre de Arboleas indica arboledas, bosques, frondosidad que no son, como otras veces ocurre, exageración de la memoria colectiva y la fantasía popular, sino un paisaje documentado

Armuña de Almanzora

Armuña de Almanzora se encuentra en el Alto Almanzora, entre Tíjola y Purchena

Esta población está situada en un llano y justo antes de los primeros repechos de la ladera norte de Filabres, que fue una era convertida en huerto, en el extremo de una especie de península circundada por el río Almanzora. La combaten libremente todos los vientos por no existir ninguna altura que la domine, exceptuando una pequeña loma, con algunos barrancos, que estaba destinada para que pastara el ganado.

Las tierras de esta localidad antiguamente eran regadas por el río Almanzora, el cual poseía abundantes aguas en invierno y las suficientes en verano para regar su vega; también existía una fuente caudalosa, llamada de Paules, que servía de mojón para las jurisdicciones de esta villa, así como para la de Purchena. Tradicionalmente, su producción era de cereales, legumbres, remolacha, uva y aceite, ya que poseía numerosos olivares.

Actualmente, los principales productos hortofrutícolas del pueblo son sus extensas plantaciones de melocotones y albaricoques, que se encuentran a lo largo del cauce del río Almanzora. Según el personal del Ayuntamiento de esta localidad, en un principio, Armuña, Lúcar, Sierro y Sufli estaban unidos, siendo posesión de los nobles procedentes de Córdoba, antes mencionados, destacando el pueblo de Armuña por ser el único lugar donde había servicio farmacéutico.

Bacares y Bayarque

El término municipal de Bacares está enclavado en el noroeste de la provincia de Almería. Limita al Norte con los términos municipales de Serón y Bayarque; al Este con los de Sierro y Velefique, al Sur con los de Gérgal, Olula de Castro, Castro de Filabres y Velefique y al Oeste con los de Serón y Gérgal.

El pueblo se encuentra abrigado por tres grandes cumbres que sobrepasan los 2.000 metros de altitud sobre el nivel del mar, como la Tetica de Bacares. De ellos descienden tres ríos, el Gérgal, del Medio y Nimas, que vienen a unirse a los pies del pueblo para, ya juntos y con el nombre de Río de Bacares, descender hasta perderse sus aguas en el río Almanzora. En su término municipal se encuentran algunas de las cumbres más altas de la provincia como el Calar del Gallinero, con 2.049 metros, el Pozo de la Nieve con 1.729 metros, Yedra con 1.949, Las Hoyas con 2.009, y la Tetica con 2.080 metros sobre el nivel del mar. Montañas en las que se encuentran cuevas como la Larga, de los Santos, del Colado, del Cántaro, del Engaño, del Pino y del Saporejo, de gran interés espeleológico. A Bacares puede accederse desde Tíjola, a través de una salida que está indicada en la carretera Huércal Overa –Baza, y desde Almería por la citada A-92, salida por la carretera Gérgal –Serón, y tras pasar las cumbres de los Filabres se llega a un cruce señalizado que indica la dirección.

Bayarque es una fundación islámica del siglo IX, cuyo nombre deriva del vocablo árabe bi-yarq (en el promontorio) de la época andalusí. Está situado en la falda septentrional de los Filabres, entre Tíjola, Armuña, Bacares y Serón.

El municipio está dividido en dos núcleos, el barrio de la Ermita y el denominado del Pueblo, separados ambos por la Rambla que los atraviesa.

En Bayarque se encuentran frondosos bosques como el Pinar de Bayarque, el área recreativa la Rosariera, La Fuente del Palo o El Layón, y pedanías como El Coto, orgullo local por reunir un extenso pinar autóctono de pino carrasco.

El término municipal de Cantoria se encuentra en el centro del valle del Almanzora.

Cantoria nació como municipio almeriense al crearse nuevamente la provincia de Almería el 30 de Noviembre de 1833 por D. Francisco Javier de Burgos. En 1840 Cantoria figura entre los ayuntamientos de Almería (en total 97) con el número 81, figurando también como integrante de la Diócesis-0bispado de Almería.

Chercos está ubicado en la parte más oriental de la Sierra de los Filabres.

Chercos y Cóbdar

Según Oliver Asín, Chercos es un topónimo que deriva del vocablo mozárabe o del árabe vulgar Yerku, que significa «la encina», aplicado al lugar, por el encinar que hubo en su entorno. El pueblo está dividido entre la zona antigua, Chercos Viejo, y la moderna, conocida como Chercos Nuevo. Chercos Viejo es una alquería antigua construida a cal y canto; en su momento las oficinas municipales se trasladaron al lugar llamado Las Huertas, por ser un lugar más confortable, y es de donde nace Chercos Nuevo.

Actualmente Chercos Viejo es un salto al pasado, con multitud de casas que resisten el paso del tiempo, lo que le ha convertido en uno de los núcleos urbanos con más personalidad.

Cóbdar es uno de los pueblos más espectaculares de la Sierra de los Filabres. Situado bajo una enorme peña blanca que anuncia ya la riqueza de las entrañas de estos montes famosos por su mármol blanco (el mármol de la Alhambra de Granada, de la Mezquita de Córdoba o del monasterio de El Escorial), rodeado de árboles que constrastan con el blanco reluciente y brillante de la peña que los domina, el pueblo se presenta a simple vista como de planta muy organizada y de indudable valor arquitectónico.

De la Cultura de las Cuevas quedan rastros en la Morciguilla y la Sarna en Serón y en la del Castillico en Cóbdar, apareciendo en otros lugares algunos grabados y pinturas.

 

Fines y Laroya

Fines es un municipio integrado por las barriadas de La Vega, la Umbría, los Morales, el Prao, las Murteras, Frasco Esteban, Balsa del Porro, entre otras.

El Fines original estaba situado sobre una colina rocosa en la orilla derecha del río Almanzora, que fue entregada en 1492 por los Reyes Católicos a Don Alonso Fernández de Córdoba, señor de Alcaudete y Montemayor. Actualmente, se encuentra sobre una llanura en la orilla opuesta.

El núcleo urbano se encuentra a 800 metros sobre el nivel del mar, en una hoya entre los cerros de la vertiente norte de la Sierra de los Filabres, que ascienden hasta Bacares. Su nombre se cree que procede de un término árabe que significa "cazuela" u "hoya”.

La historia de Laroya está unida a la de Macael. Los primeros datos sobre esta localidad se remontan a la época musulmana, que señalan este lugar como una zona próspera y rica en la comarca del mármol.

Un municipio que es anexionado por Baza en ese mismo año y también por medio de una cédula real de los Reyes Católicos. La población de Baza se anexionó junto con Laroya los municipios de Zújar, Freila, Caniles, Cúllar y Macael. Los investigadores han mostrado su extrañeza por la anexión de Macael y Laroya, ya que eran las más distantes de Baza. Se piensa que este hecho obedecía a que, dada la riqueza de sus canteras, el concejo de Baza las tuviera en cuenta y decidiera anexionárselas. Tras su inclusión en el término de Baza, el municipio de Laroya sufrió los avatares de la historia de aquel entonces, y se vio inmersa en la revuelta de los moriscos, lo que llevó a la repoblación con nuevos habitantes.

En el Libro de Repartimientos de Laroya, que se conserva en el Archivo de la Real Chancillería de Granada, se da cuenta de la necesidad de repoblar los lugares despoblados. El Concejo de Población determinó que la localidad se poblara con 12 vecinos, que fueron los que realizaron de acuerdo propio el reparto de la localidad.

En la actualidad el pueblo cuenta con un incremento importante de la población en verano, ya que muchos de sus naturales o los hijos de éstos se desplazan hasta el municipio para pasar sus vacaciones de estío y celebrar la festividad del patrono San Ramón Nonato.

 

Líjar

Líjar se encuentra en el corazón de Almería, en las laderas septentrionales de la Sierra de los Filabres, en el curso medio del río Almanzora, dentro de la comarca del Mármol, a 86 km de Almería capital.

Parece ser que en estas tierras la vida humana se desarrolló tempranamente, como lo demuestran los petroglifos que se pueden encontrar en diversos puntos de su término municipal, entre los que destaca la llamada Piedra de la Herradura, piedras en las que el hombre primitivo dejó grabados mensajes indescifrables. Difícil es determinar si los pueblos del Mediterráneo conocieron esta villa. En todo caso, cartagineses y púnicos fueron sustituidos por los romanos, atraídos por la riqueza de metales en la comarca. Con la ocupación árabe parece que cobra más importancia la agricultura, reduciéndose la actividad minera.

Al pie de la Sierra de las Estancias y mirando hacia el Almanzora y la sierra de los Filabres, en la Almería en la que el paisaje se viste de un gris ceniza que completa la impresionante gama de colores que muestra nuestra provincia, Lúcar es uno de esos pueblos que ahonda sus raíces en la más lejana historia y que sobre ella ha construido una poderosa personalidad que procede de las primeras explotaciones de las entrañas de su cargado subsuelo, de su riqueza en agua y de la extensión de los bosques que caracterizaron la zona hasta que la Edad Moderna esquilmó los árboles y cambió en buena parte el ciclo más profundamente vital de la tierra.

Minas, madera y manantiales como el de Cela fueron explotados ya en época romana, cuando los Baños de esa piscina natural compartida con Tíjola eran uno de los puntos cruciales de la ruta del Almanzora y cuando la historia ya había pisado con fuerza por la comarca. Por esas aguas, esos campos y esos bosques que iban a seguir dando vida a la tierra de Lúcar por mucho tiempo, como lo demuestra el hecho de la fuerza misma con la que el pueblo entra en la nueva era que se abre tras la Reconquista, cuando fue cedida por los Reyes Católicos a los Fernández de Córdoba y era una ciudad amurallada que vivía, sobre todo, del aprovechamiento forestal.

Paisaje y amplitud de miras han marcado a Lúcar y a sus hijos, y no en vano de allí proceden los Marín de Poveda, tres personajes históricos que aportó Lúcar al Mundo Nuevo, uno como Virrey de La Plata, otro como pacificador de Chile y otro tercero como catedrático en Sucre.

Olula del Río y Macael

Macael está situado en el Valle del Almanzora, a 107 Km. de la capital. Sus habitantes se denominan macaeleros. Las principales actividades productivas de la población se basan en: cereales, olivos y naranjos, canteras de mármol e industrias.

El mármol de la Sierra de los Filabres, conocido como mármol de Macael, está presente a lo largo de la historia como ahora empieza a estar presente a lo ancho del mundo.

El mármol de Macael que había sido utilizado por los fenicios y había aportado sus bloques de roca a la civilización romana y a la de Al Andalus siguió contribuyendo a nuestra historia y, antes y después de la rebelión de los moriscos y la repoblación de la villa, fue utilizado en obras de la importancia de la Capilla Real de los Reyes Católicos en Granada (1521) y el Monasterio de El Escorial (1581), con lo que se incorporaba a la nueva España cristiana surgida tras la Reconquista.

La Catedral de Jaén (1655) y el Palacio Real de Madrid (1792), entre otras obras, van manteniendo el peso de las canteras hasta mediado el XIX, cuando se convierte definitivamente en el gran motor económico de la zona, por encima de la agricultura, y se inicia el proceso de mecanización e industrialización que (con algún paso atrás) ha ido en aumento hasta nuestros días, dejando por el camino su sello en más importantes monumentos (el de la Constitución de Madrid o el reconstruído Pingurucho de los Coloraos de Almería), y es hoy, uno de los pilares de la economía almeriense.

Y en el centro de una producción que ya es comarcal, la villa de Macael que ha dado nombre al mármol de los Filabres, un pueblo en clara expansión rodeado de canteras y talleres, circunvalado por un tráfico incesante de camiones y que se eleva en la colina por calles y plazas que son en sí mismas, en especial por sus balaustradas, un monumento al mármol. Con una bella y frondosa vista al río Laroya en un extremo del pueblo.

En plena Sierra de los Filabres, se localizan los ricos yacimientos de mármol, encontrándose grandes reservas de inmejorable calidad, acreditados como los mejores de España y en competencia creciente con los italianos de Carrara.

Olula del Río es uno de los grandes centros de la industria del mármol y uno de los grandes núcleos del Almanzora, un pueblo de antiquísimas raíces que ha desarrollado a lo largo de su historia tareas, comerciales y de servicios y que ahora es sede de uno de los principales polígonos industriales de la provincia y uno de los municipios con mayor renta per cápita de Andalucía.

Desde la segunda mitad del siglo XVI hasta el primer tercio del siglo XX es un pueblo eminentemente agrícola y ganadero, pero evolucionando hacia un núcleo de población industrial, laboriosa, dinámica y con mucho futuro.

Oria y Partaloa

Oria está situado en el Valle del Almanzora, a 114 Km. de la capital. Sus habitantes se denominan Orialeños. Las principales actividades productivas de la población se basan en: cereales, legumbres y olivos, ganado ovino y caprino, y canteras de mármol.

Los orígenes de Oria se remontan al año 3.000 A. C., cuando una oleada de emigrantes que ya conocían el cobre, se asentaron en las desembocaduras de los ríos Antas y Almanzora. Pronto ascendieron estos cauces estableciéndose por estos territorios. Provenían del Septentrión africano y eran una mezcla de los primitivos pobladores de este sector con los saharauis que se habían visto obligados a emigrar al desecarse el Sáhara.

Estos hombres se dedicarán a la agricultura y ganadería. Introducen el "Onagro" (asno africano), y se dedican a la explotación del cobre, encontrando en la Rambla de Oria algunas vetas. Para sus adornos utilizan conchas, huesos, piedras y ámbar.

En la subida desde el Valle del Almanzora hacia la Sierra de las Estancias, al borde de la rambla de La Hojilla, se encuentra Partaloa.

Sus 400 habitantes disfrutan de la tranquilidad y la belleza natural de un valle de arcillas blancas bordeados por dos lomas cubiertas con una capa continua de piedra aglomerada de gran espesor, donde la erosión ha ido excavando abundantes oquedades y grutas que acogieron en su día a los primeros hombres. En la actualidad este paisaje natural ofrece un espectáculo de fantasía por su singularidad.

La ciudad de Purchena, bonito y entrañable pueblo blanco situado, en el corazón del valle del Almanzora y al regazo de las sierras de Filabres y de las Estancias.

Purchena, con una situación privilegiada en el margen derecho del Río, distante sólo 28 kms del límite de la provincia de Granada, ha sido secularmente el centro geográfico, histórico, administrativo y cultural de la comarca Alta del Almanzora.

Purchena, uno de los enclaves históricos más importantes de la provincia, ha sido considerada como el centro cultural, administrativo e histórico del Valle del Almanzora.

Serón, Suflí y Tijola

Serón está enclavado en el noroeste de la provincia de Almería. Su núcleo urbano está ubicado al pie de la sierra de los Filabres, en la margen derecha del río Almanzora, a unos 822 metros sobre el nivel del mar. Además del pueblo de Serón como núcleo principal de población del municipio, existen 26 barriadas habitadas, entre las que destacan Los Zoilos, La Jauca, La Estación, El Valle, Los Angostos, Fuencaliente, Huélago, El Reconco, Canata, Los Hernández, Las Hilarias, etc., además de otras deshabitadas como Las Menas, El Rascador, El Cántaro, Jórvila, La Loma, El Pozo de la Nieve, El chanco, El Fargalí, entre otros. Además, en su término municipal se encuentran pagos como los del Olivar, La Huerta, Alconaiza, de la Vega, del Angosto, de Canata, del Reconco, La Jauca, de La Fábrica, del Valle, de los Claveros y el pago de Polvareas.

Sierro comenzó a repoblarse con vecinos venidos de Murcia y Albacete, tras la expulsión de los moriscos. En el siglo XV se podía distinguir entre Sierro el Alto y el Bajo. Su nombre parece que tiene su origen en el vocablo del latín serra, que significa sierra o cordillera, aunque algunos estudiosos plantean su posible origen beréber.

En la parte norte de este valle, a pocos kilómetros del río, se eleva sobre sus raíces de piedra, el pueblo de Somontín entre las faldas de la sierra a una altura de 831 m sobre el nivel del mar. Sus calles, tortuosas y estrechas, empinadas y fatigosas, se remansan en torno a las plazas del Santo y del "Mercao". A través de los álamos o bajo el porche nos acercan al pretil de la iglesia para mostrarnos desde allí, la silueta de una sierra cincelada a golpe de martillo y salpicada de verdes lunares de pinos: la Sierra de los Filabres. En ese telón de fondo, podemos observar y contemplar, enganchadas como figuras de pesebre, una gran panorámica semicircular de pueblos de la comarca del Almanzora: Lúcar, Higueral, Serón, Bayarque, Bacares, Tíjola, Armuña, Sierro, Suflí, Purchena, Olula del Río, Macael, Fines y Cantoria. Fue al contemplar este paisaje que el escritor modernista Francisco Villaespesa bautizó al pueblo en uno de sus poemas con el nombre de "Balcón del Almanzora"

Somontín era una villa de señorío, que fue pasando por manos de distintos personajes a lo largo de los años hasta alcanzar su situación actual. Desde el año 1923 se instalan dos pequeñas fábricas de talco en la estación de ferrocarril de Purchena. La producción de las mismas estaba condicionada por la demanda exterior que hizo fluctuar los precios en especial los del mineral de color gris (jaboncillo moreno), muy apreciado para la fabricación de jabón.

Después de un paréntesis de actividad minera y riqueza, a partir de los setenta se retoma la actividad agrícola entre los vecinos que permanecían en Somontín.

Suflí es un municipio del Alto Almanzora en el que viven 242 habitantes. Sus habitantes musulmanes se autodenominaban: «los de abajo», que es la traducción del nombre del pueblo (Sfloy, Sofli, Suflí), unánimemente aceptada por sus historiadores. La población de Sufli nunca fue muy numerosa. Las sucesivas emigraciones hacia los centros económicamente pujantes que se dieron en toda España en los años 30 y 50, y con el éxodo hacia la costa de esta última década, ha hecho descender, con el paso de los año, el número de sus habitantes.

Tíjola está situado en la cuenca alta del río Almanzora. Limita al Oeste con el municipio de Serón, al Norte con el de Cúllar, al Nordeste con Lúcar, al Este con Armuña, al Sudeste con Sufli y al Sur con Bayarque. La presencia humana en el término de Tíjola, se remonta a época prehistórica.

Los cartagineses, atraídos por las riquezas mineras, en especial los minerales argentíferos de sierra Almagrera y Herrerías, fundaron Baria (colonia próxima a Villaricos) hacia el siglo VI a.C. Partiendo de Baria penetraron hacia el oeste siguiendo valle del río Almanzora, en busca de metales. En la "Muela del Ajo" se asentaron alrededor del siglo VI a.C., allí constituyeron un gran núcleo industrial y comercial, originado en función de la riqueza minera de la zona. Una riqueza que continuaría su evolución en la época romana y árabe dando lugar a muchos de los monumentos y edificaciones con los que cuentan en la actualidad.

Urrácal y  Zurgena

Urrácal está situado en la falda sur de la Sierra de las Estancias, entre Somontín y Partaloa, y limitando al norte con la comarca de los Vélez. En 1504 Urrácal recibió el título de villa por su adhesión a la conquista del reino de Granada en la campaña emprendida por los Reyes Católicos, que finalizó en Almería en 1489, y el resto en 1492, con la conquista de Granada.

El punto neurálgico del pueblo constituye la plaza de la Constitución, donde se encuentra la iglesia y el edificio antiguo del Ayuntamiento. En su época de esplendor económico, destacaba Urrácal por la cantidad de olivos plantados, los cereales de buena calidad, la fábrica de jabón blando, que aprovechaba los excedentes y turbios de las almazaras, y el "tráfico de lienzos y cáñamos que compran en crudo y blanquean anualmente de 14 a 15 mil varas de dichas telas". En tiempos más recientes llegó a tener dos imprentas. Una de ellas ha estado funcionando con numerosos empleados hasta el año 1985, editando impresos para toda España, así como folletos y libros que todavía se pueden encontrar en muchas bibliotecas de Almería y otras provincias.

Zurgena tiene a sus habitantes divididos en el Pueblo y la Estación, Alfoquía, además de barriadas como el Llano del Peral, o Los Carasoles, entre otras.

Los inicios de Zurgena se remontan a unos 100.000 años, donde se constata la presencia del hombre de Neanderthal primero y del hombre de Cromagnon después. Pero lo más importante fue la romanización, con el descubrimiento de la Villa Romana de Los Llanos del Peral.

En la Edad Media cabe destacar la dominación árabe, donde la zona del río Almanzora adquiere un carácter de frontera entre los distintos reinos de la zona.

A finales del siglo XVII Zurgena pasa a formar parte del Marquesado de los Velez. El siglo XVIII se caracteriza por una marcada recuperación económica y demográfica. Un hecho importante para esta recuperación fue la minería de Cuevas, en sierra Almagrera, donde Zurgena se convirtió en la despensa de las veinte mil personas que llegaron a vivir en Cuevas. En el último tercio del siglo XIX, cabe mencionar por su importancia para Zurgena, el ferrocarril, que debió terminarse en torno a 1890. Esta línea ayudó a revitalizar la región. 

Ver "Almanzora y sus pueblos"

Parque forestal - Las Menas, Albanchez, Alcontar, Arboleas, Bacares, Bayarque, Cantoria, Chercos Viejo, Fines, Laroya, Lucar, Macael, Olula del Río, Oria, Partaloa, Purchena, Serón, Sierro, Somontín, Suflí, Tíjola, Urracal